Vecinos de Berrocal y varias aldeas de Zalamea la Real permanecen acogidos en el Teatro Municipal de Zalamea mientras el fuego supera las 20.000 hectáreas y continúa condicionando la vida de numerosas familias.
La preocupación y la incertidumbre marcan las horas de los vecinos desalojados de Berrocal y de varias aldeas de Zalamea la Real como consecuencia del incendio forestal originado en Niebla. Muchos de ellos permanecen acogidos en el Teatro Municipal de Zalamea mientras esperan noticias sobre la evolución del fuego y sobre cuándo podrán regresar a sus viviendas.
El incendio, que comenzó el pasado jueves en el paraje de Raboconejo, ha recorrido ya más de 20.000 hectáreas y afecta a distintos municipios del Condado de Huelva y la Cuenca Minera. La situación continúa siendo especialmente compleja debido al comportamiento del fuego y a las condiciones meteorológicas. El vicepresidente primero de la Junta y consejero de la Presidencia, Antonio Sanz, ha señalado que el incendio se encuentra “fuera de capacidad de extinción”, no por falta de recursos, sino por la extraordinaria complejidad y peligrosidad de su evolución.
La preocupación por las viviendas y los animales
Entre los vecinos desalojados, una de las principales preocupaciones es conocer en qué estado se encuentran sus viviendas y propiedades. Algunos tuvieron que abandonar sus casas con rapidez y sin apenas tiempo para recoger sus pertenencias.
La situación también ha afectado especialmente a quienes tienen animales. Algunos vecinos de Berrocal tuvieron que dejar atrás caballos y mulos durante la evacuación, aunque posteriormente estos animales pudieron ser trasladados y reubicados en Paterna del Campo y otros municipios.
Otra vecina de Membrillo Alto, en Zalamea la Real, ha explicado su preocupación por el gato que tuvo que dejar en casa al no poder llevárselo durante la evacuación. La vecina asegura que puede comprobar mediante cámaras que el animal se encuentra bien, pero teme no poder acceder a la vivienda si el fuego se aproxima a la zona.
Los vecinos reconocen, no obstante, la atención recibida durante su estancia en el punto de acogida. Uno de ellos ha destacado que han contado con atención médica y psicológica, alimentación y asistencia, y ha agradecido que “no ha faltado de nada” mientras permanecen fuera de sus hogares.
El Ayuntamiento pide paciencia y mantiene la prevención
El alcalde de Zalamea la Real, Diego Rodríguez, ha señalado que la situación continúa siendo complicada debido al viento y a la violencia de las llamas, que avanzan en dirección a El Madroño, en Sevilla, después de afectar principalmente a las zonas de Marigenta y Berrocal.
El regidor ha defendido la importancia de anticiparse a la evolución del incendio para evitar evacuaciones precipitadas y permitir que los vecinos puedan prepararse con tiempo. El Teatro Municipal Ruiz Tatay continúa habilitado como punto de encuentro y acogida, con el colegio público San Vicente Mártir preparado como recurso adicional si fuera necesario.
Por el momento, los accesos a las zonas evacuadas permanecen restringidos y únicamente se están autorizando entradas puntuales para personas que necesitan atender a sus animales o recoger medicamentos crónicos.
Rodríguez ha pedido cautela ante posibles cambios en la dirección del viento y nuevas complicaciones derivadas del humo. En el caso de Berrocal, ha destacado que el núcleo urbano se encuentra protegido por efectivos del Infoca y la UME para evitar que las llamas puedan alcanzarlo.
Nuevos desalojos preventivos
La evolución del incendio ha obligado además a adoptar nuevas medidas preventivas. La dirección de la emergencia ha ordenado el alejamiento preventivo de Las Delgadas, en Zalamea la Real, y de El Madroño y sus cuatro pedanías (El Álamo, Juan Antón, Juan Gallego y Villargordo), con el objetivo de garantizar una salida ordenada de la población ante una posible evolución del fuego.
La prioridad continúa siendo proteger a la población mientras los equipos de emergencia trabajan para contener un incendio que mantiene en vilo a vecinos de numerosos municipios de Huelva y que, por su comportamiento cambiante, sigue obligando a extremar la vigilancia y la prevención.
