La Romería de Montemayor volvió a reunir este fin de semana a miles de devotos en torno a la Nuestra Señora de Montemayor, en una celebración marcada por la emoción, la tradición y el fervor popular que cada año convierte el coto moguereño en un gran punto de encuentro para romeros y peregrinos.
La romería se inició con el multitudinario desfile de romeros de la Hermandad Matriz de Montemayor, que acompañaron su Simpecado desde la ciudad hasta el santuario de la Patrona. Tras la misa de romeros celebrada en el recinto ferial de Moguer, una espectacular comitiva formada por caballistas, carros engalanados y numerosos fieles recorrió los dos kilómetros que separan el casco urbano de la ermita de Montemayor. A su llegada, los romeros saludaron emocionados a la Virgen con una Salve, mientras comenzaba a sentirse el ambiente festivo en los más de cien sombrajos repartidos por todo el paraje del coto.

Ante el santuario se procedió también a la entrega de los premios convocados por la hermandad, presidida por Sergio Gamón, para reconocer a los mejores jinetes y carros participantes, destacando el cuidado y la dedicación de quienes mantienen viva la estética tradicional de la romería.
La jornada del sábado estuvo marcada por la presentación ante la Virgen de las hermandades filiales procedentes de Sevilla, Huelva, Punta Umbría, Arahal, Lucena del Puerto y Campofrío–La Dehesa de Riotinto. Este acto, que este año se celebró por la tarde coincidiendo con la ofrenda floral, estuvo arropado por todo el pueblo de Moguer en agradecimiento al esfuerzo que realizan las filiales para acudir cada año a la romería.

Pese a las previsiones de lluvia, la alegría se mantuvo intacta en los sombrajos y en las casas de hermandad durante toda la jornada, que concluyó con el tradicional rosario de antorchas por el recinto romero, un recorrido nocturno cargado de simbolismo que dejó estampas de gran belleza.
El domingo, día grande de la romería, comenzó con la solemne Función Principal de la hermandad matriz, presidida por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra. La celebración anticipaba el momento más esperado por los romeros: la salida procesional de la Virgen por el coto.
Desde primeras horas de la mañana, los costaleros habían reservado su sitio bajo el paso atando pañuelos a los varales. Finalmente, sobre las cinco y media de la tarde, la Virgen fue alzada para iniciar un triunfal recorrido por el recinto romero. Durante casi seis horas, la Patrona recorrió el coto entre vivas, piropos y lluvias de pétalos, mientras miles de fieles la acompañaban en una tarde desapacible pero llena de devoción.
En distintos tramos de la procesión, el alcalde de Moguer, Gustavo Cuéllar, portó también a la Patrona y Alcaldesa Perpetua de la ciudad. A su paso por las casas de las hermandades filiales, así como por la casa de los Mayordomos y la sede de la hermandad matriz, se vivieron momentos de intensa emoción, con cantes, lágrimas y aplausos dedicados a la llamada cariñosamente “Virgen Chiquita”.
La romería se despide el lunes con el rezo del Regina Coeli en el santuario y la misa de relevo en la Mayordomía, tras la cual los romeros emprenden el camino de regreso a Moguer, poniendo fin a unos días de convivencia, fe y tradición que vuelven a reafirmar el profundo vínculo del pueblo moguereño con su Patrona.
