Cuando llega Mayo, todo vuelve a empezar en este rincón del sur de Andalucía, donde todo comienza a sonar a Rocío.
Llegó una nueva primavera y en la tierra de María todo vuelve a empezar, ya se escuchan los cohetes, el tamboril y se han desempolvado las flores, mantoncillos y sombreros. Los trajes ya se han sacado y se han empezado a planchar, pues las primeras hermandades se han echado a caminar.
Cuando llega Mayo, todo vuelve a empezar en este rincón del sur de Andalucía, donde todo comienza a sonar a Rocío. La provincia de Huelva se echa a las arenas y afloran los sentimientos por primavera, el campo se viste de flores nuevas y en cada casa hay revuelo de volantes, chaquetillas por las puertas y sombreros que se cuelgan para que no se doblen las alas que sosiega el sol de mayo que acaece por los caminos, que pronto emprenderán los peregrinos hasta llegar a su Reja.
Rocío es la palabra de todo el que se ampara en la fe universal, que en los parajes de Doñana hasta el agua quiere reflejar. Es la vida sumida en un verso y es fe y amistad.
Rocío son los bueyes y el boyero, el corazón de un pueblo entero que año tras año no deja de andar. Es la vida y el tormento de una Junta de Gobierno que lucha por volver a llegar el viernes o el sábado con su carreta y poder decir “Señora, aquí estamos un año más”.
Rocío es una Misa de Campaña o Misa de Alba, celebrada al despuntar la mañana. El tamboril que hace de campana llamando a los romeros a la celebración de la vida, cuando el sol comienza a salir por un horizonte de pinos.
Rocío es la vida misma, es esa familia que no deja de guardar en una vieja alcancía para poder sufragar siete días de romería, sin lujos ni grandes viandas, pero que tienen una meta fija: acompañar al Simpecado que durante todo el año con celo luchan por guardar.
Rocío es Huelva y sus carros, las hermandades que vienen de la Costa impregnadas de sal, las hermandades del Andévalo, la Campiña y el Condado cuando se echan a caminar.
Rocío es Sevilla y Triana y las carretas que vienen tiradas por los bueyes a pasito lento, con el aire del Aljarafe y de primavera impregnadas.
Rocío es Córdoba y sus caminos, peregrinos incansables que no dejan de caminar al lado de sus carretas hasta que en la Aldea están.
Rocío son las 127 filiales, y de todas las que sueñan con serlo, que no miran, ni viven de caminos, ni de Simpecados, ni de mulos, ni carreta. Las que llueva o ventee, en barco o en avión, llegan cada a año a su Santuario.
Rocío es Almonte, ese Lunes de Madrugá, es un rosario de corazones que la esperan sin cesar que pase un año entero para volver a rezar mirándola cara a cara en esa bendita explanada, que se inunda de hombres que luchan bajo sus andas, para llevarla a cada casa hermandad.
Rocío es cuando sale el sol en ese Lunes de mañana que inunda los corazones y llena de esperanzas las oraciones de todo aquel que la espera. Pero Rocío, ante todo, es cuando te encuentras solo y te encuentras tú mismo, cuando se comprende todo lo que has vivido, ESO ES ROCÍO.
Rocío es un camino de vuelta, haciendo las cuentas mientras desandas los senderos que te llevan a la Blanca Paloma.
Qué cosas tiene el Rocío que te embruja los sentidos… y ya todo ha vuelto a empezar.
