Más de 270 efectivos, incluida la UME, trabajan para contener un incendio marcado por los continuos cambios de viento.
El incendio forestal declarado el pasado jueves en el paraje de Raboconejo, en el término municipal de Niebla, continúa activo y presenta una evolución compleja debido a los continuos cambios en la dirección del viento.
Un total de 70 personas permanecen en situación de alejamiento preventivo como medida de seguridad ante el avance del fuego. La emergencia continúa en situación operativa 2, una fase que ha supuesto el refuerzo del dispositivo de extinción con la incorporación de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
El operativo desplegado reúne actualmente a más de 270 efectivos. Por parte del Plan Infoca participan 215 profesionales, 79 vehículos y diez medios aéreos, mientras que la UME ha incorporado otros 60 efectivos y 15 vehículos.
Los militares desplazados hasta la zona están realizando trabajos de anclaje y progresión con maquinaria pesada, además de labores de reconocimiento mediante drones para analizar la evolución de las llamas y facilitar la actuación de los equipos de emergencia.
Un incendio condicionado por el viento
Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los equipos de extinción son los cambios constantes en la dirección del viento. El fuego llegó a avanzar inicialmente hacia el oeste-suroeste, pero posteriormente el viento giró hacia el noroeste, dificultando las labores de contención.
La evolución de la zona norte también ha provocado un ensanchamiento de la cabeza del incendio, reduciendo las oportunidades para establecer líneas de control. Las previsiones apuntan además a nuevos cambios en la dirección del viento, que podrían llevar el frente hacia el sureste y complicar nuevamente los trabajos.
Ante esta situación, el Comité de Operaciones y la Dirección de la Emergencia decidieron mantener la situación operativa 2, debido tanto a la extensión que puede alcanzar el incendio como a la previsión de que continúen las variaciones del viento.
Las autoridades mantienen así un amplio despliegue sobre el terreno con el objetivo de frenar el avance de las llamas y proteger a la población de las zonas próximas al incendio.
La prioridad en estos momentos continúa siendo contener el perímetro, evitar que el fuego alcance nuevas zonas y garantizar la seguridad de los vecinos y de los profesionales que participan en las labores de extinción.
