Ceuta mantiene un amplio despliegue de seguridad, mientras el Ejército traslada a centenares de migrantes hacia la frontera y los comercios y vecinos tratan de recuperar la normalidad.
Ceuta intenta recuperar poco a poco la normalidad después de la entrada masiva de migrantes registrada desde Marruecos durante los últimos días, una crisis que ha dejado más de 72 personas fallecidas, un importante despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de las Fuerzas Armadas y una ciudad todavía marcada por la preocupación, el miedo y las consecuencias económicas y sociales de lo ocurrido.
El Gobierno ha reforzado las medidas de control en el entorno fronterizo y ha comenzado a instalar en el espigón del Tarajal una barrera neumática de 500 metros de longitud, acompañada de una primera línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada. La estructura alcanza entre 30 y 70 centímetros sobre la superficie y se prolonga hasta un metro bajo el agua. Un canal intermedio permitirá a las embarcaciones de la Guardia Civil proteger la barrera.
La instalación comenzó a primera hora del sábado después de una noche que el Gobierno calificó de normal y tras confirmar que las entradas habían quedado detenidas. Las salidas hacia Marruecos continuaron entonces sin incidentes destacables.
72 migrantes fallecidos durante la entrada masiva
La dimensión humanitaria de la crisis se refleja en el número de víctimas. El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, elevó a 72 los migrantes fallecidos que intentaron acceder a la ciudad desde Marruecos durante la entrada masiva del jueves, en la que llegaron alrededor de 50.000 personas, según los datos facilitados por la Delegación.
Pérez Triano lamentó la muerte de estas personas y explicó que el Ejecutivo trabaja para acelerar los expedientes de los migrantes que entraron irregularmente con el objetivo de ejecutar los retornos «lo antes posible». Al mismo tiempo, se ha reforzado el dispositivo de seguridad hasta alcanzar cerca de 3.000 agentes y militares, que permanecerán en la ciudad durante el tiempo que sea necesario.
El delegado también reconoció que la emergencia desbordó inicialmente los recursos disponibles para atender a los migrantes y señaló que se trabaja junto al Ministerio de Inclusión para garantizar la atención de sus necesidades básicas, con la colaboración de Cruz Roja.
El Ejército traslada a centenares de migrantes hacia la frontera
Este lunes, las Fuerzas Armadas desplegadas en Ceuta han intensificado las actuaciones para localizar a las personas migrantes que todavía permanecen en distintos puntos de la ciudad.
Unidades de Regulares y de La Legión se desplazaron hasta Benzú, donde retuvieron a más de 50 personas y posteriormente las trasladaron en vehículos militares hacia la frontera del Tarajal para que regresaran a Marruecos por su propio pie.
También permanecían más de 200 migrantes en la playa del Trampolín, próxima al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), con el objetivo de evitar que se desplazaran hacia el centro de la ciudad o hacia un centro de acogida que se encuentra ampliamente sobrepasado, con más de un millar de residentes frente a sus 512 plazas.
Las cifras sobre las personas que permanecen todavía en Ceuta han ido variando. El presidente de la ciudad, Juan Vivas, hablaba por la mañana de entre 3.000 y 5.000 migrantes, mientras que el delegado del Gobierno situaba posteriormente la cifra en torno a 2.500. Además, la ciudad mantiene acogidos a más de 800 menores extranjeros no acompañados.
Melilla recupera la actividad en la frontera con Marruecos
Mientras Ceuta afronta las consecuencias de la crisis, Melilla ha recuperado progresivamente la actividad en su frontera con Marruecos.
El paso de Beni Enzar reabrió el sábado después de permanecer cerrado durante casi dos días y la situación se mantenía «tranquila». Hasta las 19:00 horas de ese día habían cruzado alrededor de 800 vehículos en ambos sentidos.
La reapertura se llevó a cabo de manera gradual por motivos de seguridad y se dio prioridad a los vehículos de la Operación Paso del Estrecho (OPE) que permanecían embolsados desde la noche del jueves.
Felipe VI sigue la situación «con gran preocupación e indignación»
La crisis también ha provocado la reacción de la Casa Real. Felipe VI ha seguido los acontecimientos en Ceuta y Melilla con «gran preocupación e indignación» y ha subrayado que el Estado debe velar por la seguridad de ambas ciudades y evitar que una situación similar vuelva a producirse.
El Rey ha mantenido contacto con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, además de comunicarse con los presidentes de Ceuta y Melilla, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda. Desde Zarzuela se ha insistido también en la necesidad de trasladar a las dos ciudades el apoyo y el cariño del resto de España.
La crisis tendrá además una dimensión europea. Los ministros de Interior de la Unión Europea tienen previsto reunirse por videoconferencia para analizar la evolución de la situación en Ceuta, después de que España y otros Estados miembros reclamaran una convocatoria extraordinaria.
Ceuta intenta volver a la normalidad entre el miedo y el impacto económico
Tres días después de los momentos más críticos, la ciudad trata de recuperar su actividad, aunque el ambiente continúa marcado por el recelo y la preocupación.
Restaurantes, playas y comercios presentan una actividad inferior a la habitual. Algunos empresarios aseguran haber sufrido una importante caída de clientes y cancelaciones de reservas, mientras que vecinos consultados describen una ciudad con menos gente en las calles y espacios de ocio prácticamente vacíos.
La situación también ha tenido consecuencias sobre la temporada turística y comercial. La tradicional Feria de Ceuta, que debía comenzar el 1 de agosto, fue cancelada, y algunos negocios temen que las consecuencias económicas de la crisis se prolonguen durante las próximas semanas.
La recuperación, no obstante, está siendo desigual. Mientras algunas zonas del centro empiezan a recuperar cierta normalidad, en barrios periféricos todavía continúa la presencia de migrantes y un importante dispositivo de seguridad.
Una crisis que deja una ciudad todavía en alerta
El Gobierno mantiene desplegados cerca de 3.000 efectivos entre agentes y militares, mientras continúa el trabajo para localizar a los migrantes que permanecen en la ciudad, atender sus necesidades básicas y gestionar los procedimientos de retorno.
La instalación de la nueva barrera marítima en el espigón del Tarajal representa, en este contexto, una de las principales medidas adoptadas para reforzar el control de la frontera. A ello se suma el refuerzo de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la coordinación con Marruecos.
Ceuta afronta así el inicio de una nueva semana intentando recuperar la normalidad después de una de las mayores crisis migratorias vividas en la ciudad, con 72 fallecidos confirmados, miles de personas que ya han regresado a Marruecos y todavía miles más pendientes de ser trasladadas o retornadas.

