La médico forense descarta signos de forcejeo o defensa en el cuerpo de Ramón Moriña durante el juicio por el tiroteo ocurrido en Huelva en septiembre de 2024. Las pruebas de balística también aportan nuevos detalles sobre los disparos y la munición intervenida.
La médico forense que practicó la autopsia a Ramón Moriña, fallecido en el tiroteo ocurrido el 10 de septiembre de 2024 en la barriada de El Torrejón, en Huelva capital, ha declarado que la bala que recibió le atravesó el corazón y le provocó la muerte en un breve espacio de tiempo. Además, ha señalado que el cuerpo no presentaba lesiones que indicaran un forcejeo o un intento de defensa.
Estas conclusiones se expusieron durante la tercera jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Huelva por estos hechos, en los que están acusados varios implicados en el tiroteo. La declaración de los especialistas forenses y de los agentes de Policía Científica constituye una parte relevante de las pruebas presentadas ante el jurado.
La herida mortal y la ausencia de signos de defensa
Según explicó la facultativa, el proyectil entró por el lado izquierdo del tórax, atravesó el pericardio y el corazón y salió por la espalda, siguiendo una trayectoria oblicua. La lesión provocó un shock hipovolémico y una hemorragia de consecuencias mortales.
La forense calificó la herida de mortal y señaló que no era posible revertir sus efectos. Las características de los orificios de entrada y salida eran compatibles con una bala de nueve milímetros.
El examen del cuerpo tampoco reveló lesiones que apuntaran a una lucha física. Los especialistas habían tomado muestras de manos y brazos, además de analizar otras posibles señales de defensa, sin encontrar indicios concluyentes de este tipo de interacción. Por ello, la facultativa consideró que las circunstancias eran compatibles con un ataque sorpresivo.
El análisis de la trayectoria del proyectil y de las manchas de sangre en la ropa también permitió concluir que la víctima se encontraba de pie cuando recibió el disparo. La ausencia de marcas o quemaduras en la camiseta apuntaría a que el arma se encontraba a cierta distancia, aproximadamente un metro, y no pegada al cuerpo.
La Policía Científica analiza los casquillos y la munición
Durante la misma sesión, los especialistas de la Brigada Provincial de Policía Científica de Huelva expusieron los resultados de las inspecciones realizadas en el lugar de los hechos y de los análisis balísticos.
En el portal y en la vivienda del principal acusado se encontraron distintos vestigios relacionados con los disparos, entre ellos una bala a escasos centímetros del fallecido y varios impactos en el edificio. Uno de los proyectiles llegó a entrar en la vivienda de una vecina.
Los agentes también localizaron en el salón de la vivienda 13 vainas de munición, además de una funda de arma de fuego y otros 69 cartuchos sin disparar, compatibles con diferentes armas y calibres.
Por otro lado, los peritos informaron de que el cuchillo hallado en la zona presentaba en su mango un perfil genético compatible con el de la víctima, según los análisis de ADN aportados al juicio.
Las pruebas sobre el vehículo del otro acusado
La investigación también ha examinado el vehículo de otro de los acusados, hermano del fallecido, en el que se encontraron seis vainas percutidas, munición y cargadores compatibles con armas semiautomáticas.
Los expertos señalaron que la disposición de los casquillos y los restos de pólvora eran compatibles con disparos efectuados desde el interior del vehículo. Asimismo, el coche presentaba impactos de bala relacionados con los hechos y restos de sangre del acusado.
Según las conclusiones periciales, uno de los proyectiles quedó alojado en la estructura de un asiento, mientras que otro se fragmentó tras impactar contra el reposacabezas. Los informes médicos describieron las lesiones sufridas por este acusado como leves.
La Fiscalía solicita penas de prisión para los acusados
El principal acusado, conocido como ‘El Baba’, se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 20 años de prisión por un presunto delito de asesinato con alevosía, siete años por homicidio en grado de tentativa y un año y seis meses por tenencia ilícita de armas.
Para el otro acusado, señalado por el Ministerio Público como presunto responsable del inicio del tiroteo, la Fiscalía solicita 15 años y seis meses de prisión por dos presuntos delitos de homicidio en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas.
Las declaraciones de los especialistas y las pruebas periciales deberán ser valoradas junto al resto de testimonios y evidencias presentados durante el juicio para determinar las responsabilidades penales correspondientes.

