Ingeniería y Arquitectura y Ciencias de la Salud son las ramas con mayor inserción laboral, mientras que casi seis de cada diez primeros contratos se corresponden con puestos por debajo de la cualificación universitaria.
El 57,14% de las personas que finalizaron sus estudios universitarios en Andalucía durante el curso 2023/2024 se encontraba trabajando un año después de obtener su titulación. La cifra mejora de manera significativa con el paso del tiempo: entre los egresados de la promoción anterior, 2022/2023, el porcentaje de quienes estaban de alta laboral dos años después de terminar sus estudios alcanzó el 67,06%.
Son algunos de los principales datos del informe anual elaborado por el Observatorio Argos, del Servicio Andaluz de Empleo, en colaboración con las universidades andaluzas y el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA). El estudio analiza la incorporación al mercado laboral de miles de titulados y permite conocer la evolución de su situación profesional después de finalizar sus estudios.
En concreto, el informe analiza a 30.744 personas que terminaron estudios de Grado y Primer y Segundo Ciclo en las universidades andaluzas durante el curso 2023/2024. También incluye a 14.437 personas que obtuvieron un máster oficial y a 1.782 que finalizaron sus estudios de doctorado.
Ingeniería y Ciencias de la Salud, a la cabeza
Las posibilidades de encontrar empleo varían considerablemente en función de la rama universitaria. Ingeniería y Arquitectura presentan la mayor tasa de inserción, con un 76,94% de sus egresados trabajando un año después de finalizar los estudios. Le siguen las titulaciones relacionadas con Ciencias de la Salud, con un 71,47%, y Ciencias Sociales y Jurídicas, con un 56,14%.
También existen titulaciones concretas con niveles de inserción especialmente elevados. En total, 77 de las 192 titulaciones analizadas superan el 70% de inserción laboral. Entre ellas destacan Ingeniería Forestal y del Medio Natural, con un 95,65%; Ingeniería Informática y de Computadores, con un 93,94%; el doble grado en Ingeniería Mecánica e Ingeniería Eléctrica, con un 92,86%; el doble grado en Matemáticas e Ingeniería Informática, con un 92,31%, y el Grado en Ingeniería Eléctrica, con un 90,91%.
Más empleo con el paso de los años
El estudio evidencia que la incorporación al mercado laboral aumenta conforme transcurre el tiempo desde la finalización de los estudios. Así, mientras el 57,14% de los egresados de Grado de la promoción 2023/2024 estaba trabajando un año después, el porcentaje de la promoción 2022/2023 que se encontraba en alta laboral dos años después se situó en el 67,06%, casi once puntos más.
El nivel de formación también influye en las posibilidades de empleo. Entre los titulados del curso 2023/2024, la tasa de inserción al año de finalizar los estudios fue del 64,22% entre quienes habían cursado un máster y del 76,48% entre quienes habían obtenido un doctorado.
Diferencias entre hombres y mujeres
El informe también refleja diferencias por sexo. El 59,63% de los hombres egresados se encontraba trabajando un año después de terminar sus estudios, frente al 55,59% de las mujeres.
Esta diferencia se produce a pesar de que las mujeres representan una proporción superior de la población universitaria, con más de 23 puntos porcentuales de diferencia respecto a los hombres en el conjunto de los estudios analizados.
Un 6% figura como desempleado
En cuanto al desempleo, el 6,07% de los egresados de la promoción 2023/2024 constaba como parado registrado un año después de finalizar sus estudios.
Por ramas, los mayores porcentajes de desempleo corresponden a Magisterio, con un 9,12%; Artes y Humanidades, con un 6,75%, y Ciencias Sociales y Jurídicas, con un 6,68%. En el extremo contrario se sitúan Ingeniería y Arquitectura, con un 2,94%, y Ciencias de la Salud, con un 4,17%.
El reto de la sobrecualificación
Más allá de conseguir un empleo, el informe pone el foco en la relación entre la formación universitaria y el puesto desempeñado. El 59,74% de los primeros contratos registrados para los titulados universitarios corresponde a ocupaciones situadas por debajo del nivel de cualificación de sus estudios.
Los mayores índices de sobrecualificación se registran entre los titulados de Ciencias Sociales y Jurídicas, mientras que Ciencias de la Salud presenta la situación más favorable, con un índice de sobrecualificación del 17,91%.
Además, tres de cada cinco primeros contratos, el 61,13%, implican un desplazamiento entre el municipio de residencia del titulado y el lugar donde se encuentra su puesto de trabajo.
Cinco meses hasta el primer contrato
El tiempo que transcurre hasta acceder al primer empleo también forma parte del análisis. Los titulados universitarios de la promoción 2023/2024 tardaron una media de 159 días, aproximadamente cinco meses, en formalizar su primer contrato. En el caso de los egresados de Ciencias de la Salud, el periodo se reduce hasta los 154 días.
Respecto a las condiciones laborales, el 55,17% de los primeros contratos son temporales y el 39,43% corresponden a jornadas parciales. Además, solo el 5,73% de quienes trabajaban un año después de finalizar sus estudios lo hacía como trabajador autónomo, aunque en determinadas titulaciones, como Odontología y Podología, más de la mitad de los egresados que trabajan lo hacen por cuenta propia.
Los datos dibujan así un escenario en el que la universidad continúa ofreciendo importantes oportunidades de acceso al mercado laboral, especialmente en áreas como las ingenierías y las ciencias de la salud. Sin embargo, el informe también pone de manifiesto desafíos pendientes, como la sobrecualificación, la temporalidad y las diferencias de inserción entre hombres y mujeres.
