Los aviones de extinción tuvieron que retirarse a las 19.30 horas por las restricciones de seguridad aeronáutica, mientras la Junta intentaba mantener operativos algunos helicópteros.

El eclipse solar total de este miércoles ha añadido una nueva dificultad a las labores de extinción del incendio forestal declarado el pasado 6 de agosto en el paraje de Raboconejo, en Niebla. El fenómeno astronómico obligó a limitar el periodo de operatividad de los medios aéreos desplegados contra un fuego que, según las últimas estimaciones, ya había recorrido unas 28.000 hectáreas y permanecía en situación operativa 2.

El vicepresidente primero de la Junta de Andalucía y consejero de la Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, explicó que, por orden de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), los medios aéreos debían dejar de operar a las 19.30 horas como medida de seguridad aplicada en todo el territorio nacional con motivo del eclipse.

La restricción afectaba especialmente a los aviones encargados de las labores de extinción. Sanz señaló que la Junta estaba realizando gestiones con las autoridades aeronáuticas para intentar mantener en funcionamiento parte de los helicópteros y el avión de coordinación del dispositivo.

La Junta busca mantener algunos helicópteros

El responsable de Emergencias explicó que se había solicitado autorización para que determinados helicópteros pudieran continuar trabajando dentro de la zona en la que ya estaban operando, al tratarse de un espacio conocido por sus tripulaciones.

También se intentaba mantener en vuelo el avión de coordinación, que desempeña una función esencial para organizar desde el aire los movimientos de las distintas aeronaves que participan en la extinción.

La Junta consideraba especialmente importante mantener los medios aéreos durante la franja comprendida entre las 19.30 y las 21.30 horas, un periodo en el que, debido al descenso de las temperaturas y de la intensidad térmica, las condiciones pueden resultar más favorables para combatir las llamas.

Los medios terrestres continuaron trabajando

Pese a la limitación de los vuelos, los equipos terrestres mantuvieron las labores de extinción sobre el terreno para tratar de contener la evolución del incendio.

El fuego de Niebla estaba marcado además por unas condiciones meteorológicas complicadas y por continuos cambios en la dirección del viento, factores que dificultaban el control de las llamas y obligaban a adaptar constantemente las estrategias del operativo.

La situación obligaba a mantener un importante despliegue de medios mientras los responsables de la emergencia trataban de aprovechar al máximo las horas de mayor eficacia para las labores de extinción.

El eclipse se convirtió así en un condicionante excepcional dentro de un incendio que ya había afectado a decenas de miles de hectáreas y que continuaba requiriendo una respuesta coordinada entre los medios terrestres y aéreos.

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