Casi 20.000 hectáreas alcanzadas y sin capacidad de extinción, no por falta de medios, sino por la complejidad y peligrosidad del incendio.

La evolución del fuego ha llevado al dispositivo de emergencias a considerar que, en estos momentos, se encuentra “fuera de capacidad de extinción”, una situación que, según ha explicado el vicepresidente primero y consejero de la Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, no responde a una falta de medios, sino a la extraordinaria complejidad y peligrosidad del incendio.

Sanz ha informado de la situación desde el Puesto de Mando Avanzado, donde ha advertido de que las labores de extinción afrontan todavía una situación muy complicada y que será necesario trabajar durante los próximos días. El responsable andaluz ha definido la intervención como una “carrera de fondo con obstáculos”.

Uno de los principales problemas se encuentra en la evolución de las condiciones meteorológicas. El viento de suroeste, unido a la complicada orografía de la zona y a la aparición anticipada de fenómenos convectivos, está favoreciendo la formación de grandes pirocúmulos y el lanzamiento de focos secundarios a varios kilómetros de distancia.

Este comportamiento del fuego está dificultando las labores de extinción y reduciendo la efectividad de los medios aéreos. La elevada intensidad del calor y las turbulencias provocadas por el incendio pueden hacer que el agua lanzada desde el aire se evapore antes de alcanzar el terreno.

Ante esta situación, la prioridad del dispositivo continúa siendo garantizar la seguridad de la población y de los profesionales que trabajan en la extinción. El riesgo de que los focos secundarios se unan con la cabeza del incendio puede dejar aislados a los equipos terrestres, por lo que se mantienen las medidas de prevención y vigilancia.

La Junta de Andalucía mantiene, además, la posibilidad de adoptar nuevos alejamientos preventivos si la evolución del incendio lo hace necesario. La atención se centra especialmente en el flanco norte y noreste, con vigilancia sobre zonas próximas a El Berrocal, Marigenta y El Pozuelo.

Actualmente permanecen vigentes las evacuaciones preventivas que afectan a 479 personas, mientras que 24 de ellas continúan siendo atendidas directamente en el teatro de Zalamea por efectivos de Cruz Roja, Protección Civil y el GREA.

El dispositivo afronta así una de las fases más complejas del incendio, con la evolución meteorológica y el comportamiento cambiante de las llamas como principales factores de riesgo. La estrategia pasa por contener su avance, proteger a la población y garantizar en todo momento la seguridad de los equipos de emergencia.

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