Obra que asimila al territorio de la actual Almonte cuando pertenecía a la Cora de Niebla, donde los musulmanes tenían el control absoluto durante los siglos VIII y IX.

En la tarde noche del 4 de agosto, se inauguraba la nueva torre medieval ubicada en la Ciudad de la Cultura en el municipio de Almonte. Este complejo funciona como el epicentro de la actividad artística, educativa y social de la localidad. Por tanto, es en este entorno de puesta en valor del patrimonio donde se integra el proyecto de la torre, cuya explicación artística y conceptual radica en el deseo de plasmar una estructura inspirada directamente en el periodo musulmán de nuestra tierra. 

La construcción de este elemento arquitectónico se vincula a la época andalusí, cuando el territorio de la actual Almonte pertenecía a la Cora de Niebla donde los musulmanes tenían el control absoluto durante los siglos VIII y IX. Además, se desarrolló una red de asentamientos rurales y fortificaciones que contribuyeron a la organización y defensa del territorio. 

Las fuentes históricas sitúan a Almonte como uno de los enclaves de relevancia estratégica de aquella época. Diversos estudios vinculan el origen del municipio con la fortaleza conocida como al-Munt, citada por el historiador andalusí Ibn Hayyán en relación con los conflictos que tuvieron lugar entre los años 915 y 916 entre los señores de Badajoz y Niebla. Las crónicas de la época aluden a que Ibn Ufayr (señor de Niebla) atacó las zonas colindantes de Marwán, lo que provocó un contraataque de este último mediante el sitio de una fortaleza llamada al-Munt y otra en Balális, las cuales cabe identificar con las actuales poblaciones de Almonte y Bollullos Par del Condado, respectivamente. 

Estas fortalezas surgieron como refugios para las comunidades rurales en momentos de inestabilidad política y militar. Se trataba de asentamientos ubicados en puntos elevados del terreno, aprovechando las defensas naturales del entorno. El emplazamiento original de esta fortificación podría situarse en el entorno de la actual parroquia de la Asunción, uno de los puntos más altos de la localidad, donde todavía pueden apreciarse elementos arquitectónicos de carácter defensivo como el torreón del reloj o determinadas estructuras almenadas. 

La herencia andalusí también está estrechamente ligada a una de las tradiciones más emblemáticas de Almonte y de Doñana: la cría de caballos en las marismas. Los documentos árabes del siglo X contienen las primeras referencias conocidas a la actual Saca de las Yeguas, describiendo cómo los caballos criados en las marismas de Niebla eran trasladados a la corte califal de Córdoba, donde despertaban una gran admiración por su calidad y fortaleza. Durante el gobierno de Almanzor, estos animales llegaron a convertirse en un importante recurso para la caballería militar andalusí, poniendo de manifiesto la relevancia económica y estratégica que ya poseía este territorio. 

La nueva torre pretende precisamente rendir homenaje a ese legado. Desde el punto de vista arquitectónico, presenta una estética inspirada en las construcciones defensivas medievales, con muros de mampostería, sillares reforzando las esquinas, almenas coronando la estructura y elementos característicos como un matacán, aspilleras y una gran puerta de acceso enmarcada por un arco ojival. Todo ello ha sido concebido para recrear la imagen de las antiguas fortalezas que formaron parte del paisaje histórico de la comarca. 

Con esta actuación, el Ayuntamiento de Almonte continúa avanzando en su compromiso con la conservación, difusión y puesta en valor de la historia local, incorporando nuevos recursos patrimoniales que permiten acercar a vecinos y visitantes el conocimiento de los orígenes del municipio. La torre medieval se convierte así en un nuevo símbolo de la Ciudad de la Cultura y en un espacio que invita a redescubrir una de las etapas más relevantes de la historia de Almonte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *