Marcos Moreno EUROPA PRESSMarcos Moreno EUROPA PRESS

El ministro del Interior defiende que los medios desplegados son suficientes tras la entrada masiva registrada el pasado 30 de julio.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha negado que los servicios de inteligencia españoles recibieran alguna alerta que permitiera anticipar una entrada masiva de migrantes en Ceuta como la registrada el pasado 30 de julio. Al mismo tiempo, ha descartado por ahora un nuevo refuerzo de la frontera al considerar que la ciudad autónoma ya dispone de los medios necesarios para garantizar su seguridad.

Marlaska ha explicado que la información disponible antes de los acontecimientos apuntaba únicamente a un posible incremento de las entradas irregulares durante el verano, pero no a una situación de las dimensiones de la vivida recientemente.

El ministro ha defendido el trabajo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y de los servicios de información y ha asegurado que, de haberse detectado un riesgo similar al de la crisis migratoria de mayo de 2021, la información habría sido trasladada a las autoridades y se habrían adoptado las medidas correspondientes.

Pese a la presión migratoria registrada en los últimos días, el titular de Interior ha descartado la necesidad de incrementar de manera adicional los medios destinados a la frontera de Ceuta.

Marlaska considera que los efectivos y recursos actualmente disponibles son suficientes para garantizar la protección de la ciudad autónoma. El Gobierno mantiene así el dispositivo de seguridad desplegado tras la entrada masiva, con presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La situación ha vuelto a poner el foco sobre la frontera de Ceuta y sobre la capacidad de las autoridades para anticiparse a posibles episodios de presión migratoria.

Marruecos y la Unión Europea, claves en la respuesta

El ministro ha destacado también la importancia de la cooperación con Marruecos para controlar los flujos migratorios y evitar nuevos intentos de entrada masiva.

La crisis de Ceuta ha llevado además la situación a la agenda europea. España ha reclamado una mayor implicación de la Unión Europea en la gestión de las fronteras exteriores y en la lucha contra las redes que facilitan la inmigración irregular.

Marlaska ha defendido ante sus homólogos europeos la actuación de España y ha insistido en la necesidad de mantener una respuesta coordinada para evitar que puedan repetirse episodios como el vivido en Ceuta.

La ciudad autónoma permanece así bajo vigilancia mientras las autoridades mantienen activo el dispositivo fronterizo y siguen evaluando la evolución de la presión migratoria.

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