El incendio forestal de Moguer queda controlado tras movilizar un amplio dispositivo de extinción.
El incendio forestal declarado este viernes en el paraje Camino de Tresmal, en el término municipal de Moguer, ha quedado controlado a las 11:15 horas de este sábado, según ha informado el Servicio de Extinción de Incendios Forestales de Andalucía (Plan Infoca), que mantiene efectivos sobre el terreno para culminar las labores de remate y liquidación.
El fuego se originó pasadas las 14:45 horas del viernes, lo que motivó un importante despliegue de medios aéreos y terrestres por parte del Plan Infoca para frenar el avance de las llamas y evitar su propagación.
A medida que evolucionó el incendio, el operativo fue reforzado con cinco helicópteros —uno ligero y cuatro semipesados—, además de dos aviones anfibios ligeros. En tierra trabajaron cuatro camiones autobomba, 58 efectivos y una Unidad Médica, configurando un amplio dispositivo de intervención.
Junto al personal del Plan Infoca, también participaron en las labores de extinción efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos, agentes de Medio Ambiente y el servicio de Patrimonio Rústico del Ayuntamiento de Moguer, que colaboraron de forma coordinada durante toda la emergencia.
Paralelamente, el Ayuntamiento de Moguer activó un dispositivo preventivo para alertar a los propietarios de las fincas cercanas al incendio y gestionar la evacuación de un asentamiento ubicado en las inmediaciones del Arroyo Don Gil, con el objetivo de garantizar la seguridad de las personas.
Tras una intensa jornada de trabajo, el Plan Infoca dio por controlado el incendio a las 11:15 horas de este sábado. Actualmente permanecen en la zona nueve bomberos forestales y un vehículo autobomba, encargados de las labores de remate y liquidación para extinguir por completo los puntos calientes que aún puedan persistir dentro del perímetro afectado.
Según recuerda el propio Plan Infoca, un incendio se considera controlado cuando todo su perímetro está rodeado por una línea de control, formada por una franja de terreno sin vegetación o con vegetación ya quemada, aunque en su interior todavía puedan quedar algunos focos calientes que requieren vigilancia y extinción antes de dar el fuego por extinguido.

