Poner en valor los cuentos tradicionales para la comprensión del territorio y la vida y crear un diálogo entre la memoria de los mayores y los nuevos imaginarios de la infancia y juventud son dos de las premisas del programa de ‘El Desván de los Hermanos Grimm’. Una propuesta para todas las personas usuarias de la bibliotecas municipales de la provincia de Huelva de ayuntamientos menores de cinco mil habitantes que además utiliza objetos cotidianos, transformando lo funcional en simbólico, frente a la obsolescencia y el consumo, recuperando su valor como legado.

“Hay cosas que guardamos en los desvanes y que, a veces, tienen mucho más valor del que imaginamos. Un baúl, una herramienta, un cesto de costura, una radio antigua… Cada objeto tiene una historia. Y cada historia nos habla de cómo vivían nuestros mayores, de sus costumbres, de sus trabajos y de una forma de entender la vida que también forma parte de lo que somos”, ha indicado la diputada de Cultura, Gracia Baquero.

En esa idea se basa esta iniciativa: Pepa Muriel toma los cuentos clásicos de los hermanos Grimm, “los acerca a nuestro territorio y los llena de referencias a nuestra propia identidad. Y lo hace con imaginación, con humor y con una mirada contemporánea que permite que los niños disfruten de estas historias, pero que también los adultos se reconozcan en ellas”.

‘El Desván de los Hermanos Grimm’ tiene dos partes que se complementan: un cuento dramatizado, en el que Titania invita al público a participar, y una exposición sobre los oficios, los objetos y los saberes tradicionales que aparecen en los relatos. La propuesta, promovida por la Diputación, llegará a nueve municipios de la provincia: Castaño del Robledo, Calañas, Galaroza, Beas, Encinasola, El Cerro de Andévalo, Paterna del Campo, Puebla de Guzmán y Linares de la Sierra. Nueve localidades en las que las bibliotecas municipales se convertirán en lugares de encuentro con la imaginación, la lectura y lamemoria.

Según la diputada, el proyecto permite reconocer en los cuentos “paisajes, oficios y costumbres de nuestra tierra: el Andévalo, la Sierra, la Costa, el Condado y esa riqueza compartida con Portugal que forma parte de nuestra historia. Lo universal se encuentra así con lo cercano, con aquello que hemos vivido o que nos han contado en casa”.

Asimismo ha destacado el trabajo de Pepa Muriel, autora de Lepe y directora del proyecto, “que es capaz de reinterpretar estas historias universales desde las vivencias y la identidad de nuestra tierra”.  Pepa Muriel recrea los cuentos más populares de los hermanos Grimm y los sitúa en su pueblo, “nos invita a subir al doblao de su casa, donde ella jugaba de pequeña entre los muebles viejos, los higos secos, los aperos de labranza, los baúles, los sacos de almendras y la memoria de las cosas y de las gentes”.

Para la autora, los cuentos de hadas son “el desván de nuestra memoria oral, forman parte de la sabiduría popular y generan una fascinación compartida por los más pequeños y por los adultos. Descubren un patrimonio material e inmaterial que nos cuenta cómo era la vida en el mundo rural y nos ayuda a comprender el presente e imaginar futuros más sostenibles.”

Pepa Murial ha puesto ejemplos de “la contemporaneidad total en los cuentos de hadas”. Frente al contexto visual social de la sociedad, “los niños y las niñas necesitan ese espacio de escucha, de atención, porque un móvil, una pantalla, les muestra una película que ellos ven, pero no tienen tiempo de imaginar, en cambio, cuando yo hago un cuento, tú estás ahí y escuchas, y en el espacio que hay entre lo que yo digo y tú oyes, tu cerebro está imaginando”.

‘El Desván de los Hermanos Grimm’ ofrece, por tanto, una manera de transmitir valores, despertar la curiosidad y mantener viva una memoria colectiva. Una invitación a desempolvar emociones y volver a

Exposición ‘Los oficios en los cuentos’

Después del cuento, el público tendrá acceso a una pequeña exposición, cuyo eje central son los oficios y objetos que aparecen en los cuentos tradicionales: uso de las plantas, recetas de cocina y dulces, objetos domésticos que ya no se reconocen: radios antiguas, aperos de labranza, herramientas, sacos, redes, cencerros, ferias, leyendas, el rio Guadiana, la riqueza fronteriza con Portugal, el Andévalo, la Sierra, la Costa, El Condado, la Cuenca Minera. La gran riqueza etnográfica de Huelva que hibrida España y Portugal estará presente en los objetos que se exponen.

Historias que se cuentan en el desván

Pepita la Camisona: Un cesto lleno de lanas y un bastidor de bordar propiedad de Pepita, la costurera del pueblo y un hombrecillo contrabandista de nombre impronunciable, Rumpestikim, que vive a orillas del Guadiana y que convierte en oro todo lo que toca.

Blancanieves se cansó: Un espejo sin espejo. Una niña atrapada en un cuento y condenada a repetir las mismas tareas domésticas un día tras otro, un año tras otro; hasta que decide escarpar del cuento.

Caperucita y el Lobo de mar: El tío Manolito, tenía el pelo gris y alborotado. Las orejas grandes y picudas y la uña del dedo meñique muy larga. El tío Manolito era un lobo, un lobo de mar.

La mano muerta y el saco de harina: El miedo siempre duerme en baúles cerrados con llaves y bajo órdenes estrictas de no ser abiertos. Hubo siete cabritillos que abrieron una puerta y el miedo campó a sus anchas.

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