Un informe de World Vision revela la desigualdad mundial en el acceso a la alimentación: en España se necesitan dos horas y media de trabajo para adquirir una cesta básica, en República Centroafricana hacen falta casi 30 días de ingresos.

El acceso a los alimentos continúa siendo un problema para millones de familias en todo el mundo. Así lo advierte la organización humanitaria World Vision en su informe anual Price Shocks, que analiza las diferencias entre países a la hora de afrontar el coste de la cesta de la compra.

El estudio, realizado en 62 países, compara el precio de una cesta estándar de alimentos con los salarios medios y muestra una importante brecha económica entre las poblaciones con mayores y menores ingresos.

En países como Irlanda, Estados Unidos y Reino Unido, los trabajadores pueden conseguir los alimentos de esta cesta en poco más de una hora de trabajo. En España, el tiempo necesario asciende a dos horas y media, mientras que en la República Centroafricana se requieren casi 30 días de ingresos para adquirir los mismos productos.

Las familias más vulnerables, las más afectadas

El encarecimiento de los alimentos obliga a numerosas familias a reducir sus gastos y modificar sus hábitos de consumo. Algunas optan por comprar productos más baratos y menos nutritivos, mientras que otras recurren a las deudas, venden sus pertenencias o incluso reducen la cantidad de comida disponible.

La situación afecta especialmente a los menores. Khin, una madre de ocho hijos que reside en la región de Yangón, en Myanmar, ha relatado las dificultades que atraviesa su familia, hasta el punto de que algunos días sus hijos solo pueden comer arroz acompañado de aceite y sal.

World Vision advierte de que estas dificultades pueden tener consecuencias graves para el desarrollo infantil. En 2025, se estimaba que 35,5 millones de niños y niñas sufrían malnutrición aguda en todo el mundo, de los cuales casi diez millones padecían su forma más grave.

El aumento de los precios agrava la desigualdad

El informe también refleja que el encarecimiento de los alimentos continúa afectando a numerosos países. De los 47 países con datos comparables, el coste de la cesta de la compra aumentó en 33 y disminuyó en 14.

Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran los conflictos armados, los desplazamientos de población, las crisis económicas y el cambio climático. Estas circunstancias pueden alterar los mercados y las cadenas de suministro, dificultando todavía más el acceso a productos básicos.

Aunque el hambre mundial ha disminuido por tercer año consecutivo, según los datos citados en el informe, la organización recuerda que una alimentación saludable sigue siendo económicamente inaccesible para aproximadamente una de cada tres personas en el mundo.

Llamamiento para garantizar una alimentación adecuada

Ante esta situación, World Vision reclama a los gobiernos, las empresas y las instituciones internacionales que impulsen medidas para facilitar el acceso a alimentos nutritivos, especialmente entre la población infantil y las familias con menos recursos.

Entre sus propuestas destacan el refuerzo de los programas de alimentación escolar, la ampliación de las ayudas sociales y la inversión en sistemas alimentarios locales capaces de afrontar futuras crisis.

La organización también insiste en la importancia de garantizar ayuda alimentaria a las comunidades afectadas por conflictos y desplazamientos, con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida y avanzar hacia una seguridad alimentaria duradera.

 

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