Un azulejo recordará a Alonso Rodrigo Tristán, vecino de la Villa y protagonista de una de las referencias más singulares de la literatura del Siglo de Oro.
La historia de Almonte está llena de personajes que, con el paso de los siglos, han contribuido a forjar la identidad de la localidad. Algunos dejaron huella en los archivos, otros en la tradición popular y unos pocos lograron, incluso, colarse en las páginas de la literatura universal. Es el caso de Alonso Rodrigo Tristán, sacristán mayor del municipio durante buena parte del siglo XVII, cuya memoria será ahora recuperada gracias a la instalación de un azulejo conmemorativo impulsado por el Ayuntamiento de Almonte.
Durante siglos, el nombre de Tristán estuvo asociado a una referencia realizada por Miguel de Cervantes en su comedia “El rufián dichoso», publicada en 1615, donde el escritor menciona con tono humorístico a un sacristán poeta llamado Tristán. Lo que durante mucho tiempo se creyó una mera invención literaria terminó revelándose como una persona real gracias a las investigaciones históricas realizadas sobre la documentación parroquial y capitular conservada en Almonte.
El encuentro entre Miguel de Cervantes y Tristán pudo producirse en el verano de 1606, durante unas justas poéticas celebradas en San Juan de Aznalfarache, donde Cervantes ejerció como secretario del certamen. Tristán, entonces vinculado a la sevillana collación de San Román, habría participado como versificador, dejando en Cervantes una impresión que años después inspiraría el personaje del sacristán en una de sus comedias.
Aquellos estudios permitieron reconstruir la vida de Rodrigo Alonso Tristán, un hombre culto para su tiempo que llegó a la Villa a comienzos del siglo XVII y que desempeñó numerosas responsabilidades al servicio de la comunidad. Además de ejercer como sacristán mayor durante cerca de cuarenta años, fue maestro de escuela, encargado del reloj concejil y colaborador habitual de la administración local.
Su trayectoria estuvo estrechamente ligada al devenir cotidiano de Almonte. De hecho, se conserva documentación firmada de su puño y letra relacionada con asuntos de gran relevancia para la historia religiosa del municipio, entre ellos cuestiones vinculadas a las celebraciones de la histórica capellanía del Rocío.
El azulejo se encuentra en la calle Concepción, en el mismo lugar donde una de sus esposas, Catalina García, apodada la Naranja, al morir le legó la casa donde se ubica la obra que rememora su vida y su trayectoria.
Durante el acto de inauguración el alcalde de Almonte, Francisco Bella Galán ha puesto en valor la vida del sacristán Tristán y su contribución al legado histórico del municipio. También ha resaltado la importancia de acercar la historia de Almonte a los vecinos del pueblo. Por su parte la Concejala de cultura, Pepa Faraco, ha relatado los aspectos más destacados de este personaje.
Con esta actuación, el Ayuntamiento de Almonte continúa avanzando en su compromiso con la recuperación y difusión del patrimonio histórico local, poniendo en valor a aquellas personas que contribuyeron al desarrollo de la Villa y cuya memoria merece ser preservada para las generaciones futuras.
